martes, 9 de agosto de 2011

De nubes, truenos, paraguas y chubasqueros.

De todos es sabido, rumoreado twiteado y blogizado el reciente incidente en la nube europea de Amazon. Parece ser que un rayo se llevó por delante parte de la infraestructura eléctrica de uno de los proveedores locales, afectando negativamente a varios clientes de Amazon... los servidores, en la nube o no, tienen la mala costumbre de requerir electricidad.

Este incidente reabre el debate sobre Nube sí Nube no. Tendemos a ser extremistas en cuestiones como ésta, decantándonos por un bando u otro en base a nuestros intereses o afinidades, por lo que se genera un debate que, sin llegar a tachar de artificial, considero que no centra la cuestión real.

Hay un viejo adagio que dice que la pregunta adecuada no es si un sistema va a fallar, sino cuándo lo hará. Podemos completarlo con un "¿y estás preparado para que cuando falle haga el menor daño posible?". La nube, lejos de ser un concepto abstracto y metafísico, no es más que un sistema. Grande, distribuido, pero un sistema. Y falla. Muchas veces, por su propia naturaleza, el fallo pasa más o menos inadvertido, otras, como es el caso, no. Algunas veces el fallo es producido por factores externos, ponderables o no, otras, por fallo técnico (ya sabéis, la tecnología falla), y otras, por fallo humano (seguimos siendo el factor con más probabilidades de fallo de un sistema).

Lo que la nube no varía en ningún caso es la relación entre disponibilidad y coste: Es decir, cuánto más disponible queramos que sea un sistema, más nos costará.... a nosotros y a los Cloud Providers. No olvidemos eso. Y cuanto más les cueste a ellos, más nos cobrarán. Por otro lado, la nube es un negocio de escala, es decir, necesita muchos usuarios/clientes para que sea rentable. Si concentras muchos usuarios en un mismo sistema.... hay más afectados en caso de fallo.

¿A qué viene este cúmulo de obviedades? Simplemente a que cuando movemos nuestros servicios a la nube hemos de tenerlas en cuenta. Una nube barata, evidentemente, estará más expuesta a paradas de servicio... una nube resiliente y con gran capacidad de tolerancia de impactos, evidentemente, no será tan barata. También es verdad que un pool de servidores web quizá no necesite las mismas medidas que un exchange clusterizado. Pero es importante que tengamos claro qué servicio ha de ir a qué tipo de nube... y evaluar los costes. Como en las atmosféricas, en la nube digital también hay cirros, cúmulos y estratos...