martes, 19 de mayo de 2009

Para Javier.

No hace mucho, recibí este comentario en este blog al que, últimamente, he de reconocer que no presto la atención que debiera. Lo reproduzco porque creo que tiene valor para todos nosotros.

"Hola.He caído por aquí, como quien no quería la cosa, por un comentario de David Cervigón en su blog. Ya estás en mis favoritos.Lo que me impulsa a escribirte es que me has hecho reflexionar en mis pensamientos negativos que últimamente he tenido. Estoy en una empresa de tamaño pequeño (hablando de IT) de la automoción, y ya ves cómo está el patio últimamente en ese sector. Ahora estoy en un ERE, con lo que me toca "descansar" 2 días a la semana. Como consecuencia de eso, mi actitud está siendo la de "que les dén...", vamos, que me da igual lo que pase, que se caigan servidores, que haya problemas en la red, etc. He intentado "jugar" un poco con la virtualización (Hyper-V, vmWare ESXi, ...) pero en 3 días no saco mucho tiempo, sobre todo si hay que mantener el resto del negocio y de las tareas habituales, y si no hay presupuesto.Por eso lo de la reflexión. Me ha gustado tus comentarios, lo del no tener miedo, no preocuparse de los dineros, sino planear qué hace falta y meterse a ello. No es que me vaya a cambiar la vida, pero bueno, has conseguido al menos despertar algún pensamiento positivo en mi cabeza. Espero al próximo miércoles, cuando vuelvo al trabajo, para empezar a planificar y poner en marcha algunas de esas ideas / proyectos / pruebas que desde hace tiempo he querido hacer.Gracias,Javier."

La nuestra es una profesión ingrata. Nadie se acuerda del informático, sea técnico o director, salvo cuando las cosas fallan. Esta profesión requiere de cierta actitud personal para superar la desidia o indiferencia del resto de la compañía. Cuando todo funciona, somos los privilegiados, normalmente fuera de convenio, que ganamos más pasta que los demás. Cuando las cosas fallan, somos los mantas que no hacemos bien nuestro trabajo. Llevo ya unos cuantos años en esto y sé lo duro y difícil que resulta a veces este trabajo. Sé lo angustioso que resulta tener que tomar decisiones sabiendo que no tengo todos los conocimientos o la información necesaria para tomarlas (Todos hemos dudado ante un "Este proceso es irreversible. ¿Está Ud. seguro de continuar?"). Todos hemos dejado horas de sueño, y algún que otro impacto más o menos dañino en nuestra vida personal, por hacer que algo funcione. Todos hemos llorado, para dentro o para fuera, cuando no conseguíamos que algo funcionase tras horas o días de intentarlo.

Entiendo a Javier, igual que entiendo a otros compañeros que, tras partirse la espalda, se encuentran con un ERE, un traslado indeseado, una subida de sueldo que consideran inmerecida, o un ascenso a un tercero que creen merecer.

La vida es básicamente injusta. Es una frase que me gusta decir. Pero creedme que, cada vez que consigo que algo que falla funcione, cada vez que añado una funcionalidad nueva a un sistema, cada vez que cumplo una fecha estimada en un proyecto, me siento orgulloso de haber elegido una profesión ingrata como esta, independientemente de lo que cobre o no por hacerlo.

Esta es una profesión para ser humilde. Para aprender de todos. No de todos los que saben más que nosotros. De todos: desde el becario que llega, pasando por el usuario que se nos queja, siguiendo por nuestro jefe, y acabando por el externo al que han contratado para que nos ayude. Lo importante no es tener razón, sino que las cosas funcionen, gracias o a pesar de nosotros.

Quizá alguno piense que hablo desde una posición privilegiada. Hoy en día quizá ya no toco la tecla como antes, pero sigo siendo, y me sigo sintiendo técnico. Y me guardo mi pequeño hueco de pinchateclas resuelveincidencias. Porque es lo que he sido siempre, y espero no dejar de serlo. Porque me costó mucho llegar a serlo.

No, no somos héroes, pero quiero pensar que cada uno de nosotros se va a la cama cada noche pensando que ha hecho lo mejor que ha podido.

Alguien que conocí una vez, hace muchos años, me dijo: "J. o esto te gusta o estás jodido".

Por suerte, después de veinte años, me sigue gustando.

Un abrazo.

PD. He de reconocer que este post no es sólo para Javier. Hoy nuestra gente ha terminado de montar nuestra infraestructura de test y pruebas en nuestras nuevas oficinas. Son seis servidores Dell T605 donde ejecutamos las nuevas versiones de los hipervisores y nuevas configuraciones y productos que hay en el mercado, en parte como autoformación, y en parte como evaluación para alguno de nuestros clientes. El "CPD" de desarrollo y evaluación de nuestra compañía está en un cuarto de baño reconvertido, donde nuestra gente ha conseguido meter estás máquinas (y su electrónica de red, SAI's y demás aditamentos) después de un impecable trabajo de evaluación de infraestructuras (espacio físico, disipación de calor, etc, etc). Nuestros sistemas de producción están hospedados fuera de la oficina (con producción me refiero a los internos, entornos demo para clientes y alguna que otra cosilla que ya os contaré). Han trabajado duro para conseguirlo. Han metido horas que nadie les va a pagar. Pero hoy, cuando han terminado (y creedme que han empleado soluciones realmente creativas), sonreian satisfechos. Vaya por ellos también. Me siento orgulloso de este equipo de profesionales.

2 comentarios:

ovetus dijo...

Me he emocionado leyendo esta entrada. Estoy en un caso parecido: he dejado de tocar como admin para pasar a "diseñar", hace ya casi un año. A veces lo echo de menos pero he recuperado salud y a la familia... 72 h de guardia ...

También tengo compañeros que hacen de la jornada laboral una tortura: esta es la peor profesión para estar si no te gusta.

Un abrazo

Klein dijo...

Me has llegado al alma. Después de 20 años de profesión como tu, no puedo decir otra cosa que las sensaciones y experiencias son las que tu describes. Como mucho añadir que bajo mi opinión, debe primar un "espíritu de servicio" en todo lo que hacemos, siempre primando este espíritu sobre consideraciones técnicas o económicas que puedan darse en un momento.